sábado, 22 de agosto de 2009
Esta es una historia que se casi de memoria ya ves cuentos de la abuela si tomas la sopa. Lo que ella quería era ser su dulce princesa y creer que él la raptaba y la hacía su reina, sobre un gran caballo blanco o en un descapotable con un ramo de rosas y coronas de brillantes Baila baila princesita la de los pies descalzos despeina ya tu alma que llega tu amado Baila baila princesita en tu bosque encantado y cántale al deseo de un amor de un amor soñado. El vendrá repleto de luz de mil aventuras con un gran tesoro y encontrará lunas Él es el valiente lo se que cruzará a tiempo el puente que une su tierra y mi cielo.. Sobre un gran caballo blanco o en un descapotable con un ramo de rosas y coronas de brillantes Baila, baila princesita la de los pies descalzos despeina ya tu alma que llega tu amado Baila baila princesita en tu bosque encantado y cántale al deseo de un amor de un amor soñado. Y éste cuento ha terminado...
jueves, 13 de agosto de 2009
Pedir perdón no debería tomarse con tanta liviandad.
El castigo precede al crimen, decía Dostoievski, porque uno antes de cometer el crimen sabe el dolor que generará y asume la culpa. Esa culpa es el castigo ¿Y uno pretende redimir esa culpa con un simple perdón?. Un perdón, no puede reparar lo que hicimos mal. Para pedir perdón, antes, hay que estar dispuesto a reparar. De que sirve pedir perdón, cuando no hay manera.... de reparar lo que hiciste mal.
Cuando no nos perdonan, nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Cuando no nos perdonan, nos obligan a hacernos cargo de lo que hacemos, con un simple perdón no puede borrar el dolor que se causo.
Pedir perdón es poner una curita en una herida abierta que nosotros mismo provocamos. Recién cuando no hacemos responsables de lo que hacemos, ahí, se puede empezar a construir algo distinto.
Suplicando, a los gritos, de rodillas... implorando en todos los idiomas, pedir perdón no alcanza,no repara, no alivia, si no nos hacemos responsables de nuestros acciones. Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa, porque un simple perdón no puede borrar el dolor. Hay cosas imperdonables, aunque se pida perdón en todos los idiomas."
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